Quien camine hoy por Pasai San Pedro y se pare frente al muelle pesquero puede todavía imaginarlo: las barcas amarradas de madrugada, las cajas de pescado pasando de mano en mano y las conversaciones a gritos por encima del motor.
La historia de Pasaia está profundamente entrelazada con el mar. A mediados del siglo XX el puerto se consolidó como la capital europea de la pesca de altura gracias a las grandes expediciones bacaladeras hacia Terranova y el Gran Sol —lideradas por la emblemática PYSBE, que llegó a operar hasta 17 buques bacaladeros propios en el puerto junto a numerosas parejas independientes—, la vida cotidiana de la bahía latía también al ritmo de la pesca de bajura. Decenas de embarcaciones menores salían cada jornada a por especies de temporada como el bonito, la sardina o la anchoa, manteniendo vivo el suministro local y la actividad constante en la lonja.
Las que sostenían el puerto en tierra
Tanto en las largas campañas transatlánticas como en el ir y venir diario de la bajura, las mujeres desempeñaron un papel indispensable. Mientras los marineros pasaban meses en alta mar o salían de madrugada a faenar, ellas gestionaban la economía familiar y la vida comunitaria.
En los muelles, su trabajo marcaba el ritmo de la flota: las rederas remendaban y tejían las redes a mano con una habilidad heredada que garantizaba que cada barco, fuera un gran bacaladero o una bonitera de bajura, pudiera salir a la mar en condiciones. Esa red que se reparaba hilo a hilo representa la red social que sostuvo a todo Pasaia.
Preservar la memoria para proteger el futuro marino
Herramientas, cartas náuticas, boyas, fotografías y objetos procedentes de barcos y talleres corren el riesgo de desaparecer si no los catalogamos a tiempo.
Pero un puerto no son solo sus objetos: los relatos, las historias y las experiencias de vida de quienes lo hicieron posible construyen una memoria viva que solo existe mientras alguien la cuenta. Ese patrimonio inmaterial es igual de frágil, y ponerlo en valor y protegerlo a tiempo es tan necesario como conservar una boya o una carta náutica.
Desde MATER hemos diseñado la exposición participativa Itsasoaren oroimena / Memoria de la mar. Con el objetivo de comprender la diversidad de nuestra tradición pesquera —desde la pesca de bajura hasta la gran altura— es esencial para valorar el patrimonio material w inmaterial y promover la construcción de este patrimonio desde lo local y en comunidad.
Cuatro talleres para tocar la memoria con las manos
Todas las actividades son gratuitas y se llevan a cabo en la Lonja de Pasaia, San Pedro:
- 🧶 Taller de rederas (con las rederas de Hondarribia): 6 de octubre (pases a las 17:00-18:30 y 18:30-20:00).
- 🎬 Arte al agua — documental y tertulia: 10 de octubre a las 18:00.
- 🪢 Taller de nudos marineros: 20 de octubre a las 18:00.
- 🗺️ Taller de interpretación de cartas náuticas: 29 de octubre a las 18:00.
[ Haz clic aquí para reservar tu plaza gratuita en los talleres ]
Formas parte de la memoria viva de Pasaia
Si en tu casa guardas fotos de la flota, aparejos antiguos, piezas históricas o relatos de familia sobre el puerto, te invitamos a traerlos a la Lonja durante todo el mes de octubre. ¡Ayúdanos a completar el archivo de nuestro legado marítimo!











