Tejer alianzas para la innovación social

Cada vez más oímos este concepto de innovación social  y parece que nos va convenciendo pero ¿sabemos  de qué va realmente?

Hoy, en el DÍA MARÍTIMO EUROPEO hacemos una reflexión sobre qué oportunidades nos brindan las redes y  alianzas y  cómo se pueden transformar en innovación social y sostenibilidad marina.

El mar une culturas. Cada vez cala más la idea de su importancia para la sostenibilidad de la vida en este planeta, mal llamado Tierra. Su extensión por todo el globo grabada en nuestras mentes gracias a esa imagen icónica tomada desde el espacio hace más de 50 años, hace que poco a poco vaya calando esa idea: cuidar el mar es también cuidar la vida.

Más del 71% de la superficie terrestre está ocupado por nuestros océanos. Nuestro mar es un órgano vital para la naturaleza. Los seres humanos dependemos de él para nuestra supervivencia. Por esa razón, tenemos la responsabilidad de cuidarlo. Debemos proteger este gran azul que nos sustenta.

Actuar ante los limites planetarios

Pero saber y hacer son dos cosas distintas. La ciencia nos advierte desde hace décadas que estamos al borde de los límites planetarios, que sustentan la vida justa y segura. Aunque reconocemos el peligro, nos cuesta actuar.

En esta sociedad de las prisas y comodidades, digamos, que no lo tenemos como prioridad. O que ponemos una y mil excusas para no hacer.  Nuestra mente es fascinante para poner excusas a la inacción y si seguimos así, desde luego, en pocas generaciones nos quitan nuestro apellido Sapiens.

Pero pongamos rumbo positivo para crear esa esperanza activa y aliémonos con otra de las dependencias que tenemos los seres humanos, la interdependencia con otras personas: ¿Qué tal si nos juntamos y repensamos nuestro hacer? Siempre en compañía es más fácil.

Acción colectiva

Desde la psicología ambiental lo tienen claro: Los proyectos de mejora colectiva nos motivan y hacen que nuestros cambios hacia lo saludable y sostenible sean más consistentes y duraderos. De esto va la innovación social. De buscar soluciones que capaciten al conjunto de la sociedad fomentando la inclusión social, la equidad y la sostenibilidad. De aplicar nuevas metodologías para la generación de nuevas ideas, y de la colaboración abierta entre organizaciones. 

Hallar aliados en este camino es uno de los placeres fundamentales de la vida, como demuestran décadas de investigación científica. La felicidad surge de lo compartido. Trabajar juntas por el bien común es, entonces, una fuente genuina de satisfacción.

Más aún. Tal y como se dice en la publicación referencial  “Los límites del crecimiento” (Meadows et al., 1972) la coordinación a través de redes es uno de los principales instrumentos para la transición  a la sostenibilidad.  Esta revolución, como la última vivida en la historia hace más de 6000 años con la revolución de la agricultura, no la vamos a ver terminar, ni siquiera somos capaces de dimensionar, ya que necesitará siglos para desarrollarse plenamente. Esta revolución de la sostenibilidad necesita de instrumentos más allá de la tecnología: necesita humanidad y transformación colectiva. No nos queremos olvidar de otros instrumentos maravillosos a nuestro alcance mencionados también en esta publicación:

  • la visión de un futuro deseable
  • la verdad frente a la desinformación
  • la acción  con un continuo aprendizaje
  • y el amor que alimente lo mejor de la naturaleza humana

Tejiendo redes

Pongamos en práctica este saber hacer mediante alianzas en redes de coordinación. Personas y colectivos que comparten intereses, se mantienen en contacto, intercambian datos e ideas, y se quieren, respetan y apoyan mutuamente.

Estas redes y alianzas son el reto y  la esperanza; el foco donde tenemos que apoyarnos para construir colectivamente ese futuro esperanzador. Esa colaboración abierta, estableciendo alianzas con empresas, organizaciones, comunidades e instituciones gubernamentales que permitan conseguir los recursos para los proyectos y ampliar el impacto de las soluciones propuestas en la sociedad.

Como alguien dijo: ‘ Estamos en la era de la gallina: COcrear, COlaborar, COoperar…’

Desde MATER por nuestra parte cacareamos con alegría, desde lo local a lo global, creando redes para cuidar el mar a nivel Atlántico como la Blue Ambassadors, hasta colaboraciones más euskaldunes con entidades semejantes como con Tantak y su Tantak Fest la próxima semana.

No dejéis de sumar, la suma hace la fuerza. ¡Seguimos!