Soraya, vecina de Mutriku, es una persona profundamente conectada con su entorno. Su compromiso con el cuidado del planeta nace de la convicción de que los pequeños gestos cotidianos también pueden generar grandes cambios.

Colabora con MATER desde hace años formando parte de la red Itsas Zaintza Sarea prácticamente desde sus inicios, participando activamente en la defensa y cuidado del mar desde su territorio. Quienes la conocen destacan su coherencia: intenta que cada decisión de su vida diaria —desde su forma de consumir hasta su manera de trabajar— esté alineada con el respeto al medio ambiente.

Con sensibilidad, compromiso y una mirada crítica hacia el modelo de vida actual, Soraya representa a tantas mujeres que, desde lo local y lo cotidiano, trabajan por un futuro más justo y sostenible. Hoy es la protagonista de esta entrevista dentro de la iniciativa “Mujeres ecoactivas” de MATER, un espacio que da voz a mujeres que inspiran con su ejemplo y su forma de habitar el mundo.

¿Qué te gustaría que ocurriera en nuestro planeta dentro de 30 años?

Me gustaría que dentro de 30 años nuestro planeta fuera más sostenible y que viviéramos de una manera más pausada, sin prisas y respetando los ciclos de la naturaleza. Imagino una sociedad que sitúe el cuidado del medio ambiente como una prioridad. Para lograrlo, es necesario despertar la conciencia y también “desaprender” muchas de las prácticas y hábitos que hemos normalizado. Necesitamos una sociedad implicada y concienciada con su entorno, y la educación ambiental es una herramienta clave para formar ciudadanos creativos, críticos y activos. Debemos enseñar a las próximas generaciones que existen otras formas de vivir y de consumir, porque el sistema capitalista en el que vivimos actualmente es insostenible.

¿Cómo crees que podría llegar a ocurrir eso? ¿Qué pasos habría que dar para hacer realidad esa visión?

Es fundamental dar valor a lo local y apoyar a los productores cercanos. También es imprescindible conocer el origen de cada material o producto que compramos y reducir al máximo los residuos que generamos. Cuidar el medio ambiente no es una opción: es una responsabilidad imprescindible si queremos garantizar nuestra calidad de vida y la salud del planeta.

¿Qué haces tú para contribuir a que esa visión se haga realidad?

El confinamiento supuso para mí un punto de inflexión. Me dio tiempo para reflexionar mucho sobre nuestro modo de vida, sobre nuestra forma de consumir y sobre la cantidad de residuos que generamos. Fue entonces cuando tomé conciencia de que necesitaba cambiar mi estilo de vida. Uno de los cambios más importantes fue en el ámbito laboral: pasé de trabajar como técnica en comercio exterior a convertirme en una pequeña artesana –ESKUNE-. Dejé atrás el consumo rápido y, hoy en día, apuesto por la artesanía local, comprando a productores cercanos y en las pequeñas tiendas del pueblo, intentando generar la menor cantidad posible de residuos.

Cuéntanos algo que te está inspirando en este momento.

Para mí, la naturaleza es una fuente constante de inspiración, por su paciencia y por su capacidad de renovarse.

Eres miembro de la red Itsas Zaintza Sarea. ¿Qué significa para ti esta red? ¿Por qué es necesaria?

Llevo ya algunos años formando parte de la red Itsas Zaintza Sarea. Para mí, la red representa apoyo y colaboración. En un mundo tan individualista como el actual, las redes nos recuerdan que no estamos solos en esta lucha. Es necesario unir fuerzas, compartir conocimientos y tener una voz más fuerte para cuidar nuestro entorno, tanto el mar como la tierra. Para ello se ponen en marcha diferentes acciones: actividades y campañas de sensibilización, apoyo para implementar buenas prácticas ambientales, observación activa de la biodiversidad y de los residuos marinos, entre otras.